Solo una cosa vuelve imposible un sueño, el miedo a fracasar.

miércoles, noviembre 29, 2006

BRASIL Etapa 4: Fortaleza Belem


Fortaleza – Paraipaba: Salimos de Fortaleza pasando por vários barrios y playas para despues si... disfrutar de toda la ruta para nosotros solitos! El paisaje no era muy frondoso... solo algunos espinillos aqui y otros por allá! Casitas al lado del camino, chicos saludando, gente lavando lar ropa en los arroyos... todo muy apacible. Pasamos por vários pueblos chiquitos: Icaraí, Pecen, Cambuco, Paracuru, etc... este último era un posible destino para el dia de hoy, pero como todavia nos quedaba un tiempito para pedalear, seguimos viaje y terminamos en otro pueblo también re chiquito llamado Paraipaba, que es la entrada a una playa muy turística de la zona, llamada Lagoína. No fuimos hasta allí en bicicleta porque teníamos que desviarnos unos 30 km, asi que preferimos quedarnos en el pueblito y a la tarde nos tomamos un colectivo para la playa. Era un lunes, así que no había mucha gente y éramos los únicos turistas del pueblo!!. A la tardecita volvimos a Paraipaba y, como no había mucho para hacer acá, solo nos dedicamos a recorrer el pueblo, comer un rico pollito e ir a Internet (que era reee lentooooooooo).
Paraipaba – Itapipoca: Desayunamos y salimos a pedalear ya con calor. El paisaje de estos últimos dias es un poco monótono, sin mucho para destacar.. y eso se nota porque cuando termina el dia nos damos cuenta que solo sacamos dos o tres fotos!!. Paramos unas veces a tomar un rico jugo de caju y tambien para comer castañas! Por esta zona cuesta encontrar un lugar con linda sombra para parar en la ruta, ya que generalmente es campo pelado, con alguna palmera cada tanto o algunos árboles silvestres. Lo que nos llama la atención es que en esta zona no hay colectivos, entonces, existen cientos de camionetas y camiones chicos que cumplen dicha función poniendo sillas atrás… y a medida que van parando va subiendo la gente y se van llenando hasta que explotan…. Y solo se ven decenas de cabecitas apretadas atrás!!! (una especie de línea 152 a la una del mediodía en buenos aires) . Obviamente no existe ningún tipo de control vial. El destino de hoy fue otro pueblo chiquito llamado Itapipoca… llegamos cansados y muertos de calor.. encima unos kilómetros antes se nos pincho una rueda y tuvimos que improvisar una tienda para que el mecanico (Norberto Claudio) hiciera el cambio.
Luego de una ducha reparadora salimos a caminar un poco por el pueblo, que no tenia mucho para ver. Lo mejor fue la cena: milanesas a la napolitana. Al fin milanesas!!! Un episodio nuevo que nos esta pasando últimamente en estos lugares que vamos llegando es que cuando arribamos al pueblo es lo mismo que si estuviera bajando el mismísimo ET en un plato volador. La gente nos mira.. y mucho!! Pero de una manera insistente y sin ningún tipo de disimulo, incluso se acercan a un metro y te miran fijo, como si quisieran asegurarse de que veían bien y después miran las bicis y después otra vez a nosotros y bueno… asi sucesivamente. Esto nos pone un poco bastante incomodos.
Itapipoca – Acarau: Salimos después de desayunar e hicimos un monton de kilometros! Hoy la idea tambien era parar en un pueblito chico. En verdad, nuestro objetivo es llegar a Jericocoara, una de las playas y lugares mas renombrados de Brasil y que nos vienen recomendando desde el inicio del viaje. En realidad, nunca habíamos escuchado este nombre en Argentina, pero apenas entramos a Brasil todos nos empezaron a decir que teniamos que ir a este lugar. Bueno, rumbo a ese objetivo vamos, pero antes tenemos que parar en varios pueblos un poco desolados, pero que como todo en este mundo, tienen su encanto y su particularidad.
Acarau – Jericocoara: Teniamos ganas de llegar a Jericocoara y conocer este lugar que queda bien al norte de Brasil! La dificultad que tiene llegar a este pueblo es que los útlimos 25 kilómetros de camino son casi intransitables para cualquier vehiculo común porque directamente no hay un camino trasado, solo dunas de arena que separan a la última ciudad a la cual se puede llegar con auto (jijoca) y la famosa Jericocoara. La únicas opciones para estos 25 kilómetros son los buggies o camionetas especiales 4x4.
Nosotros salimos temprano de Acarau para pedalear los 40 kilómetros que nos faltaban para llegar a Jijoca. Una vez ahi, dimos unas vueltas para conocer el pueblo y despues nos subimos con todo el bagaje a la parte de atras de una de estas camionetas y salimos! El paisaje era hermosisimo y las dunas de arena enormes!! Cada tanto veíamos algunso burritos que andaban de aqui para alla y no entendiamos que comian ahi!!! Bueno, hicimos ese camino de arena a los saltos y preguntandonos que corno haciamos ahi!!!! El Negro ya iba diciendo: “mas vale que ese pueblo de m... sea lindo porque sino... bla, bla ,bla “ y bueno, cuando llegamos tuvimos que cerrar el pico porque realmente era hermoso. Sus calles inundadas por practicantes de windsurf que vienen de todo el mundo a este lugar ya que sus aguas, segun dicen, son especiales para practicar este deporte en la segunda mitad del año (de manera inexplicable, 6 meses hay viento y seis meses no... capricho de la naturaleza). Tambien se destacan las dunas de arena (algunas de hasta 30 metros) que rodean al pueblo y que se llenan de gente al atardecer para disfrutar desde la cima, de unas puestas de sol magicas. Tambien vienen los sunboard (se tiran con la tabla por las dunas de arena). El pueblo no tiene mas de 5000 habitantes, muchos de ellos extranjeros. Hay muchos restaurantes y posadas lindas, pero todo es bastante caro aqui. Otra particularidad es que no hay luz electrica en las calles, por lo cual a la noche, es muy lindo caminar por sus calles de arena anchas, mirando los distintos arreglos de luces que hace cada negocio para llamar la atención! Todo lindo. El lugar fue declarado Parque nacional por lo cual se conserva con mucho cuidado. Estuvimos cuatro dias en este lugar. Nuestro proximo objetivo era la ciudad de Belem, que queda a mas de 1500 kilometros de aca y que no podíamos hacerlos todos en bici porque ya pronto se nos termina el permiso para estar en Brasil y faltan muchos kilometros todavia... asi que habia que adelantar un poco ¡!! El tema es que los horarios de colectivo y combinaciones que teníamos eran medios raros.. conclusión, tuvimos que salir de jericocoara a las 10 de la noche (sintiéndonos totalmente rídiculos a esa hora con nuestras bicicletas en medio de la arena y con la gente cenando en sus calles y mirándonos cual bicho bolita), subirnos a una especie de tren de la alegría que era tirado por un camión adaptado para la arena y que permitía llevar a mucha gente. Nuestras bicis fueron arriba y nosotros adentro con el resto de los turistas que partían ese día de la especial Jericoacoara… y Sorpresa!! Nos encontramos con un matrimonio de argentinos que nos hicieron el mejor regalo del mundo: un paquete de yerba rosamonte que la cuidamos como el mejor de los tesoros!! El recorrido fue diferente esta vez: en vez de volver por las dunas de arenas como habíamos llegado, el trencito de la alegria (llamados jardineras por estas latitudes) aprovecho la marea baja e hizo todo el recorrido por la costa del mar, brindándonos un espectáculo inesperado. Ya en la ciudad de Jericocoara tuvimos que esperar un colectivo que nos llevara hasta otra ciudad (vale la pena contar que para hacer la distancia de 120 km, nuestro colectivo tardo la friolera de 4 horas!! Una experiencia enriquecedora! Jeje) para luego si, finalmente, y luego de varias horas de espera en la ciudad de Sobral , tomarnos el colectivo que nos llevaría hasta Belem (luego de 27 horas de viaje)….. podemos decir que necesitamos una fibra bastante grande para dibujarnos nuevamente la raya (perdón la grosería) , pero no podemos dejar de decir que el viaje estuvo lindo igual!! Incluso compartimos estas horas con un grupo de Italianos, holandeses y franceses que también estaban en el mismo suplicio!! Así que entre charla y charla.. el tiempo paso.
Belem: Finalmente llegamos a Belem, ciudad que se considera la puertas del amazonas, con 1.500.000 habitantes y capital del estado de Para. El clima es caliente todo el año y nosotros notamos muchísimo el calor, ya que en esta zona la humedad es altísima. Casi todos los días, a la tardecita, llueve. Esta ciudad fue fundada en 1616 y combina las raíces portuguesas de los caserones azulejados en el barrio de la ciudad Velha con la modernidad de por ejemplo, Estaçao Das Docas, una especie de Puerto Madero, en la zona portuaria y que fue convertido en polo cultural de la ciudad. En esta ciudad también acontece una de las fiestas religioisas católicas mas importantes de Brasil, llamada el Cirio de Nazaret, que acontece desde hace doscientos años y reúne a mas de un millón de fieles en el segundo fin de semana de octubre. Nos quedamos 3 dias en esta ciudad para hacer varias cosas: primero teníamos que comprar nuestros pasajes para recorrer el rio amazonas hasta la ciudad de Manaos (nuestro próximo destino importante). Acá nos encontramos con el inconveniente que la información turistica de la ciudad es muy escasa y totalmente monopolizada!! Es imposible encontrar recorridos alternativos a los ofrecidos por los tres barcos que ofrecen el recorrido “oficial” del rio Amazonas, más allá que no existen folletos, ni mapas ni información impresa de la ciudad. La verdad que es frustrante estar acá y no encontrar información del Amazonas, la única respuesta era.”por ahí en Manaos les puedan informar mejor…”.Una lástima, ya que es un lugar al que llegan muchos turistas de todo el mundo. También desde Belem queríamos ir a un isla que nos habían recomendado mucho: Marajo!, así que compramos los pasajes y alli fuimos! Pero antes fuimos a conocer el famoso mercado de la ciudad llamado Ver-o-Peso, que es una inmensa feria libre, con más de mil carpas y que queda en los alrededores del antiguo mercado de hierro traído de Inglaterra en el siglo XIX. El mercado vende pescados, carnes, frutas y todo tipo de verduras, dulces, raíces aromáticas, temperos, hierbas, artesanías, etc. Es un excelente lugar para probar las frutas regionales como el Açai (que es super energético y muy utilizado por los deportistas en Brasil), Abricó (una especie de mezcla de durazno con naranja, rico) Ingá, Pupunha (que es una fruta que se tiene que hervir para comer y que a mi me pareció con un gusto tipo zapallo hervido) y bueno, muchas mas!! También aca se venden algunas comidas típicas del estado de Pará, como el Tacacá (goma de mandioca con camarones secos, bambú y Tucupi: es rico, pero de un sabor extraño para nuestro paladar. Con el negro nos parecio un poco acido.. igual lo comimos claro!!), Maniçoba (especie de Feijoada, pero lleva Manila –que son las hojas de la mandioca brava que se cuecen por 7 dias para que pierdan la toxicidad) y también Pato a la tucupi (pato con un caldo amarillo –llamado tucupi que tiene gusto ácido y fue descubierto por las tribus amazónicas y se utiliza en varios platos). Este plato es el que más nos gusto. La cocina regional es la que acarrea la más fuerte influencia indígena (La descripción de las comidas va para Lucas Barbich y Claudia Almiron que piden detalles!!). Bueno, en el mercado hay de todo!! Y es un lugar donde la vida palpita en un ir y venir muy agitado, con una mezcla de colores, olores y sabores impresionantes. Nos impresiono mucho, sobre todo a Norbe que no paraba de sacar fotos!! Una cosa que nos llama mucho la atención de Brasil en general, pero sobre todo sucede en la zona norte del país, es que acá la gente vende con mucha facilidad comida en la calle!! Cualquiera vende y en los lugares más insólitos! Incluso en Fortaleza iban con los autos a la costanera y montaban una cocina en el baúl del auto y vendian de todo!! Lo que nosotros nos preguntamos con el negro (sobre todo él) es como se manejan aca con el tema bromatológico (es decir, quien controla la higiene de todo esto?) y también el tema impositivo… Por ejemplo en Belem es muy comun que la gente saque al frente de las casas una mesa común y venda comida.. pero comida elaborada, no sándwiches.. .
Otro lugar que visitamos en Belem fue el museo Emilio Goeldi, que es un centro de pesquisa de la flora y la fauna amazónica, parque zoobotánico con más de 3 mil muestras de plantas, 700 tipos de madera, acuario, etc. Es un lugar lindo, aunque como siempre, no soportamos ver animales encerrados.
Un cambio para destacar en Belem fue que el negro paso por una peluquería y cumplió lo que venía amenazando hacía rato: se pelo! Era raro que todavía no lo hubiera hecho, ya que él siempre por costumbre, antes de hacer alguna travesía en bicicleta , se pela! (lo que le gusto mucho al negro apenas piso Belem fue que esta peluquería estaba ambientada de una forma muy antigua y que habia cuatro o cinco “barberos”, algunos ya viejitos, correctamente vestidos de blanco, inclusive, uno de ellos mientras no cortaba animaba tocando la guitarra) Así que bueno… ahora voy con el pelado!
Isla de Marajo: a la isla de Marajó la separan unas 3 horas de barco desde Belem. Apenas nos subimos al barquito, el personal nos dijo que atáramos las bicicletas, pero inmediatamente el negro dijo:”Pero taaaanto se mueve esto?? Mira el rio, ni se mueve, es re tranquilo!! Yo no seré Vito Dumas, pero tampoco me van a hacer creer que esto es el titanic…” Bueno, a la hora el negro estaba agarrado de un palo intentando quedar de pie..mejor dicho, no solo el negro, todos los del barco!! Se movia muchísimo!! Ademas de que la gente gritaba (incluso muchos lloraban y otros rezaban) y bueno.. todo era muy confuso. Pero a los 5 minutos nos tranquilizamos porque alguna gente local nos dijo que era común que pasara eso porque el barco tenía que atravesar el canal de Marajó, donde había muchos canales y eso producía mucho oleaje. Quedo confirmado: Norbe no podría ser capitán de barco. Finalmente llegamos al puerto de Camara, que queda a 28 kilómetros de una del as dos ciudades (mejor dicho pueblos) mas conocidos de Marajó (Salvaterra y Soure). Llegamos tipo 18 horas, asi que nos aprontamos las luces y comenzamos a pedalear por la ruta que era lindísima, rodeada de un paisaje hermoso! Lleno de vegetación abundante. El clima estaba lindo y disfrutamos de pedalear de noche. Generalmente lo evitamos por un tema de seguridad, pero esta vez no nos quedo otra opción, además de que por esta ruta no pasaba nadie, así que no había problemas. Incluso compartimos el trayecto con gente de los pueblos cercanos que iba y venia en bicicleta, motitos, etc. Nos instalamos en una posada re linda en el pueblo de Salvaterra!!! Que tenia unas cabañitas al lado del rio.. hermosa. Marajo es la mayor isla fluviomarítima del mundo. Esta cercada por el océano Atlántico y por los ríos Amazonas y Tocantins. También abriga la mayor manada de búfalos del país y una gran variedad de pájaros y peces. La mayoría de sus 250.000 (en toda la isla) viven en la parte este, en grandes planicies. La isla también es conocida por sus cerámicas. Aquí probamos la carne , el queso y la manteca de búfalo….todo delicioso!!! Uno de los días que estuvimos aca nos fuimos a conocer la ciudad de Soure, que esta separada de Salvaterra por el rio Paraguari. En esta ciudad los búfalos son los “dueños y señores”, paseándose por sus calles sin problemas.. hay muchos y de todos los tamaños. También son utilizados para acarrear todo tipo de cosas. En la posada conocimos a una pareja de brasileros muy simpaticos llamados Adelaida y Alexander. Compartimos con ellas la cena, un vino y también un paseo al otro dia por las playas de Salvaterra. Es es ambientalista y es consultor en esa área y ella estudio letras pero se dedica a barman, asi que tenian mucho tema para charlar con el negro!!!
El martes a la mañana nos tomamos de nuevo el barco para Belem, esta vez con un regreso mas tranquilo. Teníamos pasaje para partir hoy desde Belem con rumbo a Manaos… cinco dias en barco recorriendo el rio Amazonas.. una experiencia maravillosa.