Solo una cosa vuelve imposible un sueño, el miedo a fracasar.

miércoles, mayo 23, 2007

COSTA RICA: Pura Vida!!


Entramos a Costa Rica, país de unos 4,1 millones de habitantes, por la frontera de Panamá, llamada Peñas Blancas, del lado del Pacifico. Apenas hicimos unos kilómetros, el verde intenso del paisaje, la frondosidad deslumbrante de su vegetación y la presencia continua de animales, no dejaban dudas de que habíamos ingresado a este país.

Costa Rica, Pura vida!! Así es como se saludan los “ticos” (como se denominan las personas nacidas en Costa Rica). En vez de decir “Buenos días” o “Buenas Tardes”, etc, como saludo, ellos dicen “Hola, pura vida!”. Al principio parece raro, pero a medida que uno va conociendo el país descubre que este saludo es el más acorde con Costa Rica, lugar que desborda vida.

Nosotros ya habíamos visitado este país unos dos años atrás y nos había encantado. Ahora, sin que en su momento lo hubiéramos podido imaginar, llegábamos por segunda vez, con las mismas expectativas que antes.

Nuestra idea era atravesar Costa Rica por la zona del pacífico. Así que comenzamos el recorrido! Entramos por la provincia de Puntarenas y fuimos atravesando varios pueblos y ciudades, así como también grandes extensiones de cultivos de piña, hasta llegar a una de las ciudades más importantes del sur: “San Isidro de El General”, de unos 40.000 habitantes. La ciudad en si no tiene grandes cosas para destacar, pero si sus bellos alrededores.

De San Isidro nos desviamos hacia la costa. En el camino nos encontramos con un holandés, que también venía pedaleando con todos sus “bártulos” encima, pero en camino contrario. El venia bajando desde Alaska.. Nos quedamos un rato largo charlando al borde de la ruta, compartiendo vivencias.

También en el camino pudimos disfrutar de unos de los muchos motivos por los cuales nos gusta viajar en bici: el contacto con la naturaleza. Los monos, tucanes, osos perezosos, mariposas morpho (azules) y ardillas, son algunos de los muchos animalitos que nos acompañan con sus sonidos y piruetas. Nosotros nos detenemos a cada rato para admirarlos en los arboles o, simplemente, para verlos parados en el medio de la ruta.

Finalmente seguimos viaje y nos fuimos hasta un pequeño pueblito llamado Dominical, a las orillas del mar. El lugar nos gusto enseguida. Es muy tranquilo, con un lindo ambiente de playa, con muchos extranjeros, sobre todo surfistas, que vienen a este lugar para aprovechar las enormes olas de la zona.

Nos quedamos dos días en Dominical, disfrutando de sus playas y encantos. Una de las cosas que más disfrutábamos era sentarnos largo rato en la playa, sobre todo a la tardecita, viendo el espectáculo de las enormes olas y de los surfistas intentando dominarlas, con sus coloridas tablas. Con el negro no aguantábamos las ganas de hacer lo mismo!! Aquí nos encontramos con una Uruguaya. La reconocimos, indudablemente, por estar sentada con su mate y termo sobre la arena. Inconfundible. Y la pregunta de siempre: donde conseguís yerba?? Por suerte, en Costa Rica se consigue en algunos pocos lugares. Eso si, a un precio desorbitante: 6 dólares el kilo.

De aquí seguimos viaje rumbo a la ciudad de Quepos. El camino estaba realmente malo, sin pavimentar, con grandes pozos y piedras. Esta zona se destaca por las grandes plantaciones de Palma, cuyos frutos y semillas, se utilizan para realizar distintos tipos de aceites. A cada rato nos pasaban (y nos tapaban de tierra) enorme tractores con un gran número de acoplados (5 o 6) enganchados, en los cuales transportaban dichas frutas y semillas para las plantas procesadoras. También volvimos a ver a los niños jugando futbol en las escuelas, ya que el futbol es el deporte nacional del país (en Venezuela, Cuba y Panamá el deporte nacional es el beisbol).

Finalmente llegamos a Quepos, ciudad más bien comercial. Nuestra idea era quedarnos allí una noche y al otro día seguir hasta el pueblo de Manuel Antonio (a escasos 7 kilómetros de allí) donde se encuentra uno de los Parques Nacionales mas famosos de Costa Rica.

Y así lo hicimos, al otro día nos fuimos hasta Manuel Antonio, donde nos hospedamos en las cabinas (así se le llaman aquí a los hostales) de un señor llamado Jorge o “el Gordo”, para los amigos. Enseguida nos trato muy bien, regalándonos una hermoso libro de Centroamérica y también, cocinándonos todos los días!!. Estábamos como reyes, nos hacia comida riquísima. Le advertimos que nos dejara de tratar tan bien, de lo contrario, nos quedaríamos a vivir allí!!

Nos quedamos unos cuatro días en este pueblo que combina, maravillosamente, naturaleza y urbanización. Las casas y hoteles son, por lo general, deslumbrantes. Los restaurantes llamativos. Todo rodeado de montañas, bosque y mar. La mayoría de las personas que viven aquí son extranjeros que se quedaron atrapados por el lugar. Y todos son “de buen pasar”, como se dice en Argentina.!! Aquí nos acordamos mucho del “negro San Martin”, un amigo de Norbe que tiene un dicho que dice: “Hay vida mas barata, pero no sirve!!”.

El principal motivo para ir a Manuel Antonio, era visitar su famoso Parque Nacional. Así que al segundo día nos levantamos tempranito y nos fuimos a recorrerlo. El Parque Manuel Antonio fue declarado como tal, en 1972, y es uno de los más pequeños del país, con 1625 hectáreas. Lamentablemente, este lugar es visitado en forma masiva por turistas, lo que provoca efectos nocivos en el ambiente y, además, lo hace menos atractivo (al menos para nosotros). NO es bonito visitar un parque donde en vez de tropezarte con los animales, te tropezás con la gente. Si bien vimos varios animalitos, nos pareció todo muy armado y, realmente, nosotros vemos muchos mas animales simplemente pedaleando las rutas.

De todas maneras, es para destacar que Costa Rica es uno de los países con mayor porcentaje de áreas naturales protegidas, más de un 25 porciento de su territorio, en la que vive una gran concentración de especies. (una de las mayores del mundo). También la conciencia ecológica de los “ticos” se nota y es para destacar. Es difícil, casi imposible, ver basura en las calles y rutas. Quizás, uno de los motivos, sean las altas multas que se cobran por tirar basura! Algo lógico.

Nuestro próximo objetivo, luego de Manuel Antonio, era la ciudad de playa llamada Jacó. También muy famosa, sobre todo por una de sus playas, llamada “Hermosa”, donde se realizan los campeonatos internacionales de surf. El trayecto hasta allí fue un poco aburrido, con kilómetros y kilómetros de plantaciones de palma a cada lado de la ruta. También tuvimos que pasar por varios puentes, la mayoría en mal estado, con tremendos agujeros y con una sola via. Eso si, paramos varias veces a disfrutar de las riquísimas piñas de Costa Rica. Tienen un sabor tan dulce que no se puede creer. Además, son super amarillas.

Cuando llegamos a Jacó, nos sorprendió encontrarnos con una ciudad super urbanizada, con demasiado cemento y demasiados turistas, sobre todo norteamericanos. Jacó es uno de los lugares mas visitados por los propios ticos, al encontrase muy cerca de San José (la capital). Siempre fue el pequeño paraíso para ellos, en el cual podían vacacionar o escaparse los fines de semana. Pero, a partir de los años 90, hubo una explosión turística con la llegada en masa de surfers, sobre todo canadienses y norteamericanos que invadieron el lugar, comprando la mayoría de las tierras y propiedades. Esto provocó un crecimiento descontrolado, tanto a nivel de infraestructura como a nivel poblacional. También se le sumaron otros dos efectos negativos: droga y prostitución. Lo que antes era un pequeño pueblo encantado, se convirtió luego en una aglomeración de cemento, sin mucho encanto y con demasiadas construcciones. Lo mejor es la playa Hermosa, donde las olas son tan grandes que da miedo meterse al mar. De hecho, no nos metimos!!! (que cagones!!)

En la ciudad nos hospedamos en una posada que tenia una cocina en el jardín!! Asi que disfrutábamos mucho de la cocina al aire libre, sobre todo de noche, en compañía de algún vinito. Aunque comprar vino acá, es como ir a comprar diamantes, más o menos. Lo que es bueno destacar, es que desde que salimos de argentina, en los supermercados de todos los otros países abundan los vinos Chilenos. Y con Norbe nos preguntamos, que raro que habiendo tantos vinos buenos Argentinos, se exporte tan poco!

Nuestra idea era seguir viaje hacia la península de Nicoya, por lo que teníamos que pedalear hasta la ciudad de Puntarenas, para allí tomar el ferry.

Aunque salimos temprano de Jaco, igual a las 7 de la mañana, el sol ya quemaba con ganas. El trayecto de hoy nos regalaría varias lindas sorpresas. A los pocos kilómetros de pedalear, el negro se encontró con un montón de papagayos en uno de los arboles al lado de la ruta!! El colorido y canto de estos pájaros es alucinante!! Cuando yo llegué (como siempre, iba última!!) ya se habían volado. El camino y el paisaje circundante se iban poniendo cada vez más lindos, con mucho bosque. Allí nos encontramos con otro parque nacional llamado “Carara”, el cual cuenta con 5242 hectáreas, y su importancia se debe a que es el punto de encuentro del bosque nuboso tropical del norte, con el bosque lluvioso del sur, lo que hace que aquí se encuentre una gran variedad de especies. Ahí nomás, unos metros mas adelante, se encuentra el Rio Tárcoles, famoso por la gran cantidad de Cocodrilos que lo habitan. Cuando íbamos pasando por el puente, yo vi un enorme cocodrilo con la boca abierta!! Asi que empecé a los gritos para llamarlo al negro. Paramos y vimos que, en realidad, había decenas de cocodrilos!! Nos encantó poder verlos!! Era la primera vez que veíamos a tantos cocodrilos juntos!!!!. Seguimos viaje contentos con el encuentro.

Unos kilómetros mas adelante paramos en un puesto grande de frutas, donde un sueño se concreto: una rica y fresca sandía nos estaba esperando!!. Nos sentamos tranquilos a comer y, al ratito, llegaron dos ciclistas de ruta que andaban entrenando. Pararon a descansar también. Nos pusimos a conversar y nos contaron que eran de Puntarenas y se llamaban Juan y Leo. Después de un rato allí, salimos a pedalear nuevamente con el negro, mientras ellos se quedaban tomando algo. Con Norbe nos fuimos fascinados con la bicicleta de Juan, que era de fibra de carbono y no pesaba prácticamente nada!!

Al rato de pedaleo, Juan y Leo nos alcanzaron y, en vez de seguir a su ritmo, se pusieron a la par nuestro (mucho mas lento, por cierto) y seguimos viaje conversando los cuatro. Juan nos contó que tenía una amiga con pileta y que cuando llegáramos a Puntarenas nos invitaba a darnos un chapuzón!! Con el negro nos pusimos contentos ya que el sol y el calor eran abrasador! Y asi fue. Cuando llegamos a la ciudad, Juan paró en un portón que daba a un terreno grandísimo. Allí nos presento a Mercedes y a sus dos hijos (desde un principio hacia chistes de que era “gente amiga” y al rato, nos dimos cuenta que en realidad eran su esposa e hijos). Nos sentamos en la galería de la casa, a donde llegaba una brisa super fresca del mar, que quedaba ahí nomas, pegadito a donde terminaba el terreno de ellos. Toda la familia nos preguntaba cosas de Argentina y de nuestro viaje y nosotros les preguntábamos cosas a ellos. Nos sorprendió que cuando le preguntamos a que se dedicaba Juan, él hizo un chiste, todos se rieron, pero, en definitiva, no nos contestaron!!. Siguió la charla y al ratito nos fuimos con el negro a la pileta, que era espectacular, así como también la casa. Si bien de afuera se veía sencilla, adentro tenía ambientes enormes, muy bien amoblados y lleno de cosas bonitas. Con Norbe charlábamos de lo lindo que era todo.

La sorpresa vino al rato, cuando Mercedes y Juan nos comenzaron a contar su increíble historia. Resulta que 20 años atrás, Juan fue contratado como traductor por un señor norteamericano que llegó a Costa Rica por Negocios y, además, compro ese terreno para construir una casa. Como el señor no hablaba nada de español, lo contrato a Juan para que le hiciera de intérprete con los albañiles, etc, que construirían la futura casa. Así Juan se fue a vivir a una humilde casita, en el mismo terreno, y comenzó a trabajar para este hombre, pero no solo ya como traductor, sino que lo ayudaba en todas sus cosas. Resulta que la relación se fue tornando cada vez mas intensa, y el señor termino siendo como un padre para Juan y Juan, como un hijo para el norteamericano. Juan fue abandonado por sus padres cuando tenía 6 años y, desde entonces, anduvo por las calles sin nadie que lo amparase. Antes de conocer a este hombre vivía en una casita muy muy humilde con Mercedes. Para él fue una verdadera bendición conocer a este hombre. Y el americano tampoco tenía hijos, solo dos hermanas, de las cuales estaba alejado.

El tema es que hace un año falleció el señor norteamericano y le dejó todos sus bienes, absolutamente todos, a Juan. Eso quiere decir la fantástica casa en la cual nosotros estábamos, un penthouse en la zona mas top de Panama y varias empresas millonarias dedicadas al arrendamiento de helicópteros para los barcos pesqueros de atún, principalmente. Para dar un ejemplo, cada helicóptero vale entre uno y dos millones de dólares y solo una de sus empresas tiene SIETEEE!! Nosotros con el negro estábamos con la boca abierta, mientras ellos nos contaban, lo que parecía un cuento de hadas moderno. Quien no se ha imaginado alguna vez que un millonario le deje una fortuna? Todos!! Bueno, la esperanza es que a alguien le paso realmente! Pero, mas allá del dinero, la vida le brindo la posibilidad de encontrar un padre postizo a Juan, que le brindara todo el amor que el necesitaba. Que historia increíble!

Después, ellos nos invitaron a almorzar y seguimos charlando hasta media tarde, hora en la que seguimos viaje hasta el centro de la ciudad para buscar un hotel y seguir camino al otro día. Nos fuimos contentos de haber conocido a esta familia tan buena y, sobre todo, felices de que hayan compartido su historia con nosotros.

Al otro día tomamos el ferry de Puntarenas hacia nuestro próximo objetivo: Montezuma. En realidad el ferry nos dejó en el poblado de Paquera, donde seguimos viaje con la bici hasta llegar a Montezuma.

Apenas llegamos, el lugar nos encanto!!! Es un pueblito muy pequeño, casi metido en la selva y con unas playas espectaculares. Además conseguimos hospedaje en un hostal que tiene cabañitas metidas directamente dentro del bosque. Era fascinante ver las urracas, monos, ardillas, mariposas, iguanas, etc venir hasta nuestra cabaña, e “instalarse” en el balcón. El rugir de los monos era constante.

También aquí nos hicimos de dos mascotas hermosas: Bob y Bonnie. Dos perritos lindísimos, que fueron nuestros mejores amigos por los cinco días que estuvimos en el lugar!

En Montezuma solo nos dedicamos a la playa, a conocer unas cascadas que estaban cerca y a practicar con una tabla en las olas. También fuimos hasta otra ciudad cercana a pasear, llamada MalPaís.

Es que Costa Rica es eso: naturaleza. Mar, montaña, bosques, sol, animales. Nada Mas.

Después de aquí volvimos hacia Puntarenas y nos desviamos hacia el norte, rumbo a la ciudad de Liberia, ya buscando las mejores rutas para ir saliendo de Costa Rica rumbo a Nicaragua. De Liberia seguimos viaje hasta La Cruz, ciudad fronteriza. Solo nos quedaban unos pocos kilómetros para arribar al séptimo país de nuestra travesía….Nicaragua.